jueves, 4 de noviembre de 2010

Cap. 39 Hubiese preferido que no me besara si con eso pudiera hacer que se quedara...

Aquel día amaneció frío... Me desperté y me di cuenta de que estaba sola; Sophie debía haberse marchado.
Me estiré y bostecé antes de levantarme y mirar a mi alrededor. La pequeña valija que nos había acompañado todo el trayecto estaba allí... Thomas debía haberla puesto justo a mi lado para que pudiera encontrarla. No me había quitado mi vestido turquesa, después de todo el ajetreo no había tenido tiempo para nada. Saqué lo primero que vi y traté de recordar la ubicación del "baño", que Sophie me había indicado la noche anterior.
-Es algo muy rústico, y la verdad puede ser un poco incómodo pero al menos podrás estar limpia y todo eso- dijo cuando ya estábamos las dos en la tienda a punto de dormir.
Suspiré y volví a estirarme entes de levantarme y salir de la tienda.
El sol estaba radiante, debía ser ya muy tarde... Me sentía bastante incómoda en aquel momento, habían muchísimos hombres allí, todos vestidos de soldado y mirándome mientras me señalaban y susurraban a sus compañeros. Traté de sonreír, aunque la sonrisa no estuviera dirigida a nadie en específico; no quería que pensaran que era una especie de extraña o algo así...
No presté atención a nadie en especial, sólo seguí mi trayecto hasta el "baño". Ni siquiera traté de buscar con la mirada a Thomas o a Matt, mi principal preocupación era encontrar el baño así que en eso centré toda mi atención.
Mientras caminaba oía comentarios como: "Wow, es toda una belleza" o "¿Qué crees que hará aquí? No es común que una chica tan linda venga a lugares como este, no creo siquiera que esté permitido" también escuché cosas como: "¿Quién es? No me parece adecuado que esté aquí" y "Esa chica me pone nervioso, cuanto antes se vaya, mejor para mi".
No presté atención a ninguno de los comentarios, ni a los halagadores y mucho menos a los despectivos; seguí mi camino como si nada, con una pequeña sonrisa muy mal compuesta en el rostro. Pero mientras seguía caminando entre tiendas y hombres oí algo que definitivamente me llamó la atención... No tenía nada que ver conmigo, y aún así me detuve en seco al escuchar de una voz ya un poco familiar las siguientes palabras: "El general dice que se acercan, quizás estén aquí para mañana por la noche, si tenemos suerte en dos días... Dijo que eran muchísimos, está pensando en la posibilidad de ir hacia ellos para que no lleguen al campamento".
Sí, Peter hablaba con un hombre moreno y muy bajo a unos pocos metros de donde yo pasaba. Me pare en seco por la conmoción o quizás simplemente a causa de la impresión, era lo que menos me esperaba.
Cuando me detuve me miró un instante y luego se marchó sin decir nada más.
Seguí caminando, pues comenzaban a mirarme como si estuviera loca (y seguramente debía parecerlo con la cara de traumatizada que seguro tenía en aquel instante); pero no pude sacarme esas palabras de la mente... ¿A qué se refería? ¿Atacarían el campamento? no había más explicación aunque, quizás sólo haya escuchado o entendido mal, tal vez se referían a otro campamento... Pero Peter había dicho "quizás estén 'aquí' para mañana por la madrugada" Con 'aquí' sólo podía referirse a 'este' sitio. Miré de nuevo a mi alrededor y luego sólo al frente. Caminé un trecho más hasta que al fin llegué a el lugar donde se suponía que tomaría un baño. Tenía las manos sudorosas y mi frente estaba pegajosa pues también se había empapado en un frío temor. Comencé a marearme, y mi corazón pronto se desenfrenó... Hacía mucho tiempo que no me sentía de esa manera, para ser exactos desde que casi nos caía una bomba en aquel tren: estaba desconcertada y sin información; eso era lo peor, no saber qué pasaría...
-Vamos Elizabeth, cálmate. No estás siquiera segura- susurré mientras recordaba que debía tomar una ducha.
El lugar era extraño, estaba un poco apartado pero no había casi nada de privacidad. Sólo unas inmundas cortinas evitaban que te vieran los demás. Entré rápido y el agua comenzó a correr.
Cuando hube terminado me sentí francamente mejor. Mi cuerpo estaba ahora limpio, y mi mente un poco más despejada. Me puse la ropa y sequé un poco mis rizos antes de ponerme en camino a la tienda de la enfermería a ver si podía encontrar a Sophie para que me dijera donde estaba Thomas. Necesitaba hablar con él, contarle lo que había pasado y aunque sabía que no tendría una solución, simplemente con su compañía me haría sentir mejor.
Caminé muy rápido esta vez, había un extraño zumbido de terror en mis oídos ahora que el efecto relajante del baño había acabado que no me dejaba siquiera oír los comentarios que producía al pasar.
Llegué a la tienda que compartía con Sophie y sin ver siquiera metí mi vestido turquesa en la valija antes de de dirigirme a la enfermería, que estaba prácticamente en frente.
-¡Oh Sophie! ¡Qué bueno que estás aquí!- saludé cuando llegué.
-¡Buenos días! Bueno, buenas tardes- rió y me dio un abrazo. Sí, era obvio por qué Matt estaba enamorado de ella; era completamente adorable y tan bromista como él. Yo también reí, aunque fue una risa un poco floja y desganada.
-Sí, creo que dormí demasiado- le dediqué la sonrisa más sincera que pude componer-. Eh, Sophie ¿no sabes dónde está Thomas?
-Oh sí... En este momento está hablando con Peter pero me dijo que en cuanto terminara vendría. Si quieres lo esperas.
-Gracias- me senté en a su lado en un pequeño banquito. No volví a mirarla, mi vista se había clavado en el suelo.
Estaba contando con la compañía de Thomas para calmarme, pero ahora tendría que sostener unos momentos más de agonía...
-¡Oh, que bueno que me acordé!- susurró de pronto Sophie-. Ya sabes que mañana es el cumpleaños de Thomas, y quería que lo convencieras de quedarse al menos hasta la tarde. Podríamos prepararle algo, ya sabes, para que no pase desapersivido...
Por un segundo conseguí dejar de pensar en lo que había dicho Peter.
-¿Mañana es el cumpleaños de Thomas?
Ella no mostró ni una gota de sorpresa ante mi ignorancia.
-Supongo que no te lo dijo ¿verdad?. Thomas siempre tan preocupado por que la gente no se preocupe por él... Bueno, no importa. Sí, mañana es su cumpleaños y creo que la pasaría muy bien si le organizáramos algo...
-Claro, pero... a todas estas, ¿qué fecha es mañana? Hace mucho tiempo que perdí la cuenta de los días que llevo fuera de casa.
-Mañana es ocho de mayo- sonrió.
-Oh...
Mi cumpleaños era el seis de abril, y había conocido a Thomas el día después de mi fiesta; es decir, el siete de abril. Si su cumpleaños era mañana y sería el ocho, eso quería decir que hoy era siete.
Un mes de conocer al ser más hermoso del planeta...
En sólo un mes nos habían pasado tantas cosas... Era increíble en muchos sentidos: primero porque de verdad era difícil de creer y también porque había sido increíblemente hermoso.
Suspiré y esta vez sonreí con todas las ganas. Sophie no lo pasó por alto y preguntó suspicazmente:
-¿Y esa sonrisa?- soltó una risita que sonó justo igual a la de Matt cuando me molestaba.
-No lo se- yo también reí y en ese mismo instante entró Thomas a la tienda. Tenía una cara muy seria y un poco contrariada.
Se me había olvidado por completo para qué lo buscaba, pero al verlo preocupado no pude evitar recordarlo. Si había estado hablando con Peter ya debía saber lo que yo quería contarle.
Mi sonrisa se borró tan rápido como había aparecido, pero en ese momento él me vio y su rostro se iluminó. En consecuencia mi sonrisa apareció de nuevo.
-Hola...-susurré tímidamente.
-Hola.
Caminó hacia mi y me abrazó. Cuando nos separamos nos quedamos un rato mirándonos, pero de pronto se oyó a alguien carraspeando; de hecho, a dos personas al mismo tiempo.
Ambos miramos al mismo tiempo, y vimos a Sophie y a Matt detrás de nosotros. No me había fijado en Matthew, sólo tenía ojos para Thomas.
-¿Podrían dejar la melosidad para cuando estén solos?- preguntó Matt.
-Buenos días Matt- le dije en tono desafiante, esperando que me dijera algo sobre la melosidad o algo así para que yo pudiera soltar una indirecta sobre Sophie.
-¿Buenos días? Querrás decir buenas tardes.
-Ya se lo dije- dijo Sophie riendo. Los dos rieron juntos, pero entonces pasó algo completamente extraño para mi. Matt la miraba con tanta melosidad como yo miraba a Thomas, y ella lo miraba a él de la misma manera.
-El burro hablando de orejas...- susurró Thomas mientras me dedicaba una mirada cómplice.
-¿Qué decías unos minutos antes sobre la melosidad Matthew?- pregunté irónicamente.
-Vamos Beth, creo que prefieren que los dejemos solos.
Y antes de que pudieran responder nos marchamos.
-¿Cómo estás?- me preguntó cuando ya estábamos los dos solos afuera.
-De maravilla, ahora que estoy contigo- respondí.
Él me sonrió y luego me dijo.
-Creo que tengo muchas cosas que explicarte.
-Oh, no te preocupes, Matt me lo contó todo ayer.
-¿Sí? ¿Todo? Oh, pues que bien.- y volvió a sonreír.
-Espera, había algo que quería preguntarte-recordé que la noche pasada había llamado Sam a Matt y quería saber la razón-. ¿Por qué llamaste Sam a Matthew anoche cuando estábamos con Peter?
-Oh, claro. Pues, recuerda que Matt desertó de el pelotón y no sabemos si podrían estar buscándolo; sólo Sophie, tú y yo sabemos quién es realmente.
-Oh...
Pensé en hablarle sobre lo que había oído, pero no quería preocuparme más; estando con él sabía que nada podía salir mal.
-¿Sabes qué día es hoy?- pregunté, como quien no quiere la cosa.
-Debe ser siete de marzo, ¿no?
-Pues sí, ¿recuerdas qué pasó hace exactamente un mes?
-Hum... La verdad creo que ya no llevo la cuenta de el tiempo que ha pasado desde que entré al ejército.
-Hace un mes fue el día en que te conocí; lo recuerdo porque fue el día después de mi cumpleaños y yo cumplo el 6 de abril.
Sonrió abiertamente.
-Pues entonces hace un mes fue el mejor día de mi vida...
Se acercó a mi muy lentamente, y cuando nuestros labios ya casi se tocaban alguien gritó el nombre de Thomas.
-¡Thomas, Thomas! ¡Sophie me dijo que estabas aquí!
¡Oh, vamos! Había intentado pensar que no debíamos apresurar ese momento, pero eso era demasiado. ¿Acaso dejarían de interrumpirnos alguna vez? Un hombre alto y con cara amable corría en ese momento hacia nosotros.
Thomas cerró los ojos con fuerza, lamentándose.
-Creo que jamás podrán dejarnos solos- susurró a mi oído mientras nos separábamos y me colocaba un brazo por la cintura para mantenerme a su lado.
Reí bajito cuando llegó aquel hombre de cabello oscuro y ojos marrones.
-¿Cómo estás amigo?- le dijo dándole un golpe en el hombro con su puño-. Siento que no he hablado contigo en siglos.
-Hola Charlie- dijo Thomas bastante contento-Beth, él es Charlie. Casualmente también vivía en el mismo vecindario con Sophie y conmigo. Charlie ella es Beth, mi... novia- dijo pensando un poco en pronunciar la última palabra.
-Hola Charlie- saludé sonriendo.
-Mucho gusto en conocerte- dijo extendiendo una mano que estreché de inmediato.
-Igualmente.
-Bueno, veo que estás muy bien acompañado. Sólo quería saludarte; hasta pronto.
-Hasta pronto.
-Nos vemos luego- dijo Thomas sonriendo.
Charlie se fue inmediatamente, y Thomas me miró disculpándose.
-Eligió el peor momento para venir a saludar- reímos juntos-. Vaya, creo que es la primera vez que te presento como mi...
-¿Novia?-pregunté. Me encantó descubrir que mi timidez era casi nula-. La verdad me encanta poder escucharlo.
-Y a mi me encanta decirlo- me sonrió y volvió a inclinarse para besarme, pero recordé algo y lo aparté.
-Oh, no me habías dicho que mañana es tu cumpleaños- lo miré ceñuda y él sonrió aún más.
-Vamos Beth, no es importante. De todos modos no podremos hacer nada especial... También quería hablar de eso contigo...
Sus ojos lucían preocupados y no me miró a la cara mientras hablaba.
-¿Qué pasa?-mi voz era sólo un susurro...
-Elizabeth yo no quiero ir, necesito que lo sepas, pero es mi deber y yo...
-¿A dónde?- comenzaba a preocuparme, recordaba lo que había dicho Peter y ya me imaginaba a dónde querría llegar.
-Están atacando al campamento. No podemos irnos Matt, tú y yo porque podríamos encontrarnos a las tropas en el camino; esta noche los soldados iremos a buscarlos para que no puedan llegar hasta acá y...
-No, Thomas no puedes....-pero no le dije qué era lo que no podía, pues mi voz se quebró y empecé a llorar sin poder contenerme.
Quería decirle que no podía dejarme, que no podía apartarse de mi en ese momento pero las palabras no podrían salir de mi boca ni aunque yo lo intentara. Hace unos instantes había pensado que ese sentimiento de no tener información era lo peor del mundo, pero ahora que enfrentaba aquello sabía que estaba totalmente equivocada.
No dijo una sola palabra y me abrazó muy fuerte, y aún cuando yo quería apartarlo, decirle que me dejara sola un momento, no fui capaz. Lo necesitaba cerca, allí a mi lado para que me consolara por su propia ida, para sentirlo cerca lo más que pudiera hasta que llegara el momento de decir adiós.
-No... No puedes...
Pero aunque había controlado las lágrimas que como torrente salían de mis ojos, fue él el que esta vez me impidió hablar poniéndome un dedo en los labios.
-Mírame a los ojos Elizabeth. Por favor, mírame- hablaba suave y calmadamente. Me puso la mano en la barbilla y me obligó a subir la mirada, yo por mi cuenta no hubiera sido capaz-. Te prometo, es más, te juro que jamás me iré de tu lado. Estaré aquí contigo sin importar lo que pase, y aunque quizás no puedas verme siempre estaré en tu corazón. Porque el mío te pertenece, y es sólo allí donde él querría estar si ya no existiera yo...
Eso no me ayudaba en lo más mínimo. Estaba aceptando que había una posibilidad de que no volviera, y sinceramente hubiera preferido que sólo me prometiera que iba a volver aunque luego no pudiera cumplir su promesa. No podía estar molesta con él, no hubiera sido lógico. Tal vez no lo vería más nunca y yo no podía preocuparme por enfadarme en esos momentos.
-Thomas... Yo... Yo te amo y no soportaría no poder estar más contigo...
Mi voz era un pobre susurro, pues el llanto así lo dispuso.
-Yo también te amo, y lo sabes. Haré lo que sea necesario para volver a estar contigo, no quiero que te preocupes por eso. Sólo con pensar en volver a verte me sobran los motivos para vivir.
Lloré en su hombro un largo tiempo mientras Thomas me abrazaba y cuando por fin me controlé y pude pensar mejor y más claramente, pregunté:
-¿Qué harán? ¿A dónde irán y cuándo estarán de regreso?
-Partiremos esta noche para alcanzar su campamento, a muchos kilómetros de este. Los emboscaremos en la mañana, y si tenemos suerte al día siguiente estaré de regreso aquí contigo.
-¿Irá Matthew?
-Sí...
-¿Y con quién me quedaré yo?
-Estarás con Sophie y con al menos cinco soldados que tienen que quedarse a cuidar el campamento.
-¿Por qué no te quedas tú?
-Sabes que no puedo. Mi conciencia no me lo permitiría... Debo proteger a la nación, a fin de cuentas aún estoy en servicio...
Mi corazón se encogió, y el nudo que había en mi garganta se apretó todavía más.
Miré a mi alrededor, muchos nos miraban, pues estábamos en medio de las tiendas, pero eso no me importó.
-Está oscureciendo...-susurré. Sólo llevaba unas horas despierta y ya estaba oscureciendo. Sí, me levanté muy tarde. Y cómo me lo reprochaba.... Quizás había desperdiciado durmiendo mi último día con Thomas.
-Volverás- tenía que decírselo en voz alta, pues sentí la extraña necesidad de hacerlo.
-Ese es el plan- sonrió y me miró a los ojos.
Ellos se conectaron de inmediato, los corazones de ambos habían recibido la mala noticia y querían hablar aunque fuera por última vez.
Me hundí en sus ojos claros, en esos ojos que me volvían loca y que tanto amaba. Ambos nos sonreíamos y todos nos miraban más que antes; esta vez me importó menos que la anterior. Recordé cuánto lo amaba y cuánto lo necesitaba.
Él no iba a morir, Thomas Masen no podía morir.
-Si no vuelves me molestaré mucho contigo- le dije tratando de sonreír.
-Pues no tendrás que molestarte, te aseguro que volverás a verme. Tendrás que soportarme el resto de tu vida.
-Uff, eso es un alivio. Espero poder creerte.
-Está oscureciendo- dijo, y no pudo disimular la preocupación en su voz.
-¿Tienes que irte?
¿Tan pronto? Esa no había sido una buena despedida, era la peor de todas...
-No, nos iremos cuando esté bien oscuro; pero debo reunirme con Peter para que me de los uniformes y para hablar sobre la estrategia con los otros soldados...
-De acuerdo...
-Te prometo que te veré antes de marcharme; ni siquiera diré adiós.
-Mjm- el nudo en mi garganta había vuelto. Fue todo lo que pude pronunciar.
Cinco minutos más tarde me encontraba en la tienda con Sophie mientras Thomas, Matt y los demás hablaban con en capitán.
Sophie también se veía preocupada, aunque lo disimulaba mucho mejor que yo.
Cada cuanto hacía comentarios buscando conversar conmigo, pero yo no era capaz de decir una palabra y contestaba con asentimientos o simples "aja".
Cuando sentía que llevaba una eternidad esperando, saqué la cabeza para mirar el cielo. Las estrellas comenzaban a aparecer. Debían estar a punto de marcharse...
Los minutos pasaban, y yo sentía que eran horas... Me concentré en mi respiración, pues era lo único que podía hacer para distraerme.
De pronto alguien entró en la tienda, pero no subí la mirada para ver quien era. Estaba muy ocupada recordando respirar.
-Los dejaré solos...- susurró Sophie, y entonces miré.
Era Thomas, vestido de soldado y mas hermoso que nunca. Estaba exactamente igual a como se veía el día que lo conocí.
-Dentro de poco debo marcharme...-me dijo al oído cuando se acercó a mi.
-Mjm...
-Elizabeth, te amo.
-Yo también- lo miré a los ojos y entonces se acercó a mi. No había nadie que nos interrumpiera ni que quisiera perturbarnos. Cuando nuestras narices se tocaron se detuvo un instante, tal vez disfrutando el momento o simplemente contemplando mis ojos. Suspiré y él puso tiernamente sus labios sobre los míos. Fue un beso dulce y lleno de tristeza que me dejó un sabor amargo en el corazón.
-¡Thomas! Nos vamos- gritó alguien desde afuera, pero el no volteó.
Lentamente se separó de mi y me dio un beso en la frente. Me miró a los ojos y dijo muy bajito:
-"Más peligro hay en tus ojos que en veinte espadas suyas, mírame con dulzura y quedo a salvo de su hostilidad."
En ese punto fue imposible contener el llanto; conocía la frase. Se la había dicho Romeo a Julieta cuando estaba en su balcón y ella le había dicho que temía por su vida, ya que si lo descubrían podrían matarlo.
Sonreí.
-¿Le pasó algo a Romeo?- preguntó. Él estaba seguro de sabía de dónde había sacado la frase.
-Pues, al final de la historia muere...-susurré con lágrimas en los ojos.
-Pero en ese instante nada le sucedió, lo arriesgó todo para ir a visitar a su amada... Ella se preocupó pero él sabía que nada le pasaría. Se marchó y volvió luego para verla... Te juro que volveré para ver a mi Julieta.
Lo abrasé con todas las fuerzas que tenía y él me devolvió el abrazo.
Cuando nos separamos me secó las lágrimas y volvió a mirarme profundamente.
-No llores, me parte el corazón... Hagamos algo: no me voy a despedir de ti, no formalmente. Así tendré que volver sin importar nada; no puedo dejarte sin decirte adiós-seguía hablando tan bajito que sólo podía oírlo gracias a lo cerca que estábamos.
No contesté.
-¡Thomas! ¡Es hora!- gritó desde afuera la misma voz irritante.
¿Cómo me despedía de él? Era imposible decirle adiós a alguien a quien amas tanto. Él tenía razón, no nos despediríamos. Muy pronto estaríamos juntos de nuevo, de alguna extraña manera (y aunque fuera imposible saberlo con certeza) en ese momento estaba segura de que no sería la última vez que mirara sus ojos.
Me besó de nuevo, corta y dulcemente; primero en los labios y después en la mejilla.
-Te amo- le dije.
-Sabes que yo también.
Me miró una última vez y luego salió de la tienda, llevándose con él una parte de mi corazón, por no decir que lo llevó completo.

10 motivos para escribir(::

Valen dijo...

Juro que amé este capítulo, fue tan wow, casi lloro (soy muy sensible)

Atte. Valen

Patricia :D dijo...

T.T
Que cruel eres ¬¬ me hiciste llorar(lo juro) xD
Por favor!!!!!
Publica pronto, no nos dejes así ¿vale? :P

Besos preciosa, que me tienes enganchadísmima!

Patricia :D dijo...

Tercer comentario...
Me encanta..

Patricia :D dijo...

Cuarto coment!
Tu historia

Patricia :D dijo...

Quinto coment
Asi quee..

Patricia :D dijo...

Y SEXTO COMENTARIO
Publicaaa:D
;)

Jazminzhita dijo...

Ame ezte capitulo casi casi lloro soy nueva lectora siguela xfa !!!

nina dijo...

noooooooooooooooo.... porke se va.!!! pobre de ella.!!! NONONONO.... chama que mala.... coomo a dejas sin su amor... tiene que volver rapido.. ok.!!?? buehh.. igualll ME ECANTO el cap.!! aunque un poco.. no mejor dicho.. MUY triste pobre..... escribe pronto.!!

Anónimo dijo...

HEY YA ESCRIBEE! ME ESTOOY DESESPERAANDO! :@

stephany dijo...

me encanta tu historia, pobre beth espero que no le pase nada a thomas...escribe pronto me muero por saber que pasa

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