jueves, 5 de agosto de 2010

Cap. 32 Volver a la rutina

Me sentí de nuevo en casa. Todos comíamos en la pequeña mesa de la cocina mientras alegres charlas inundaban el espacio. La noche anterior fue... algo incómoda, a decir verdad. Amelie era una persona totalmente amable, y me había permitido dormir en su habitación y según lo que parecía lo había hecho gustosa; trató de conversar conmigo cuando ya estábamos sólo las dos en su alcoba pero yo, en un ataque de necedad, me empeñé en decir que estaba muy cansada y necesitaba dormir. Y eso no era una falsedad, por primera vez en casi una semana dormí cómoda, tranquila y sin pesadillas, algo que me agradó en sumo grado.
Camille hablaba inglés y, a diferencia de como imaginé, nuestros nombres tan obviamente ingleses no le sugirieron que quizás no habláramos su idioma. Amelie aún no había bajado, estaba tomando una ducha, y yo esperaba con notable nerviosismo su llegada. Había decidido que sería amable con ella pues, al fin y al cabo, ¿qué me había hecho? Tal vez ni siquiera estuviera tratando de coquetear con Thomas como yo imaginé, quizás él ni siquiera le interesaba y yo me estaba comportando como una persona completamente grosera y sin modales por un asunto que carecía de sentido.
En la mesita redonda que ocupaba el centro de la cocina, nos encontrábamos Thomas -sentado a mi lado-, Matt, Camille y yo. La charla era amena, y Camille nos contaba que su marido también era inglés, y aunque ella hubiera nacido en Francia y viviera en dicho sitio, aprendió a hablar inglés porque al parecer a Robert, su esposo, le pareció que era algo muy útil saber más de un idioma (lo cual era totalmente cierto, y ¿qué mejor ejemplo que Thomas?).
Con Thomas a mi lado me resultaba más fácil pensar en tratar bien a Amelie, y para reforzar esa extraña fortaleza que sentía a su lado, me recosté de su hombro tomando su brazo.
Camille nos miró suspicaz.
-Hacen una hermosa pareja- dijo sonriendo sinceramente. El rubor acudió a mis mejillas y yo comencé a replicar:
-Eh, nosotros no...
Pero no pude terminar, pues Thomas me besó la frente y le dedicó a Camille una sonrisa radiante.
Con el rabillo del ojo, pude ver a Matt poniendo los ojos en blanco. Me reí para mis adentros.
¿Qué significaba aquello? ¿Para Thomas éramos eso, una hermosa pareja? Él no había dicho que sí... pero tampoco lo había negado. ¿Sería acaso porque creía innecesario darle a Camille complicadas explicaciones acerca de lo que 'éramos'? Al fin y al cabo ¿qué era yo para Thomas?
"Rayos, creí que habíamos pasado la etapa de las indirectas" pensé desesperada, pero luego Thomas posó sus ojos en mi y me miró con ternura. Como era lógico, todo rastro de desesperación desapareció al instante.
Sentí la extraña necesidad de hundirme en su mirada, como si mi corazón exigiera que le comunicaran lo que sentía su otra parte, la parte de mi que él poseía, y hubiera encomendado a mis ojos sonsacarle aquella información a los suyos, azules y profundos...
De pronto me vi trasladada del mundo real hacia el iris de los ojos de mi acompañante, y mis oídos se inundaron del sonido que producía su corazón al comunicarle al mio lo que sea que tuviera que decir, pues, por supuesto yo no lo entendí.
-¡Buenos días! ¿Cómo están todos hoy?- una aguda voz me tomó sin ninguna sutileza de mi lugar feliz, de mi paraíso y me obligó con brusquedad a poner de nuevo los pies en la tierra...
Amelie.
Respiré profundo y cerré un instante los ojos, hice que pareciera algo natural, un pestañeo.
Me recordé a mi misma lo que había decidido: sería amable con ella, no me comportaría como el día anterior. Inconscientemente, apreté con más fuerza el brazo de Thomas y me preparé psicológicamente para contestar:
-Buenos días, ¿qué bonita mañana, verdad?- mi voz sonó varios octavos más aguda de lo normal, pero nada que no se pudiera arreglar con una sonrisa.
Me miró extrañada, obviamente acostumbrada a la habitual hostilidad.
-¡Es un hermoso día!-al parecer no iba a dejar que la sorpresa por mi cambio de ánimo le arruinara su entusiasmo.
Se sentó al lado de su madre, y le dio un beso en la mejilla. Muy pronto ella también se unió a la conversación y poco a poco la tensión se fue aligerando; hablábamos de cosas cotidianas mientras desayunábamos, y el tiempo pasó muy rápido. Camille se levantó de su asiento cuando todos hubimos terminado, y claramente orgullosa de que nadie hubiera dejado una sola migaja en el plato, se dispuso a recogerlos.
Hice ademán de ayudarla, pero ella me sonrió maternalmente, y luego de negar con la cabeza nos indicó a todos que saliéramos a la sala donde sería mucho más cómodo hablar.
-¿Y cuándo se irán?- preguntó Amelie claramente disgustada ante la perspectiva de no tener de nuevo más compañía que su madre.
-No lo sé... Quizás debamos quedarnos un par de días más para recuperar la energía. La verdad es que estamos bastante agotados, fue muy duro llegar hasta aquí- Thomas estaba sentado junto a mi en el sillón de dos puestos en el que había visto a Amelie sentada con él la noche anterior, en el sillón de el frente (de un solo puesto) se sentaba la propia Amelie, Matt había traído de la cocina una silla en donde sentarse, por lo cual todos estábamos reposando cómodamente-. La verdad me da mucha vergüenza con tu madre, le damos demasiado trabajo- continuó Thomas mientras miraba con disculpa a Amelie.
Seguía disgustándome que la mirara, pero no podía hacer nada. Seguía sintiendo que un nuevo sentimiento afloraba en mi pecho cada vez que era consciente de Thomas mirando a aquella extraña y hermosa chica que tanto me disgustaba... Me conformé con volver a reposar mi cabeza sobre su hombro, para que ella notara, o mas bien creyera, -como lo había hecho su madre-, que nosotros éramos una 'hermosa pareja'.
Para mi satisfacción, Thomas me besó en la mejilla, algo que me pareció muy extraño ya que solía hacerlo en la frente. Todo estaba saliendo perfecto.
Noté -o quizás imaginé- que Amelie se revolvía incómoda en su asiento. No volvimos a comentar nada sobre nuestra partida, y por suerte, no salió a relucir nunca el tema de nuestros orígenes -hubiéramos tenido que 'modificar la verdad' bastante y eso no sería nada agradable- y nosotros procuramos evitarlo. Matt, -como siempre- no se cansó de divertirnos con sus comiquísimas ocurrencias. Me divertí bastante, aunque no me gustara admitirlo...
Amelie me caía... ¿bien? No, era lógico que no me caía precisamente bien, tan sólo había percibido (ahora que la conocía mejor) su esencia como persona. Es decir, si no hubiera sabido que miraba a Thomas de aquella manera, podríamos ser amigas. ¿Hubiera sabido? ¿acaso yo sabía que ella se sentía atraída hacia él? No. Eso me dio aún más rabia, y sin notarlo me enfurruñé al lado de Thomas, como una niña pequeña y malcriada. Éste me miró extrañado, pero luego me abrazó fuerte contra su pecho y tuve de nuevo las ganas de continuar conversando de nuevo; simplemente porque sabía que estaba a mi lado.
La tarde avanzaba lenta, y conforme la luz mortecina de la tarde iba cambiando de nuevo a las tonalidades rosáceas del atardecer, Amelie nos ofreció de nuevo la ducha para tomar un baño y relajarnos. Había pasado tanto tiempo sin tener la posibilidad siquiera de tener en cuenta bañarme como una opción, que la marcada costumbre que me había infringido mi madre desde que era muy pequeña de bañarme todos los días casi había desaparecido.
De nuevo fui yo la primera en subir a tomar una ducha, volví a hacerlo lentamente, y al final acomodé de nuevo todos mis rizos para que se vieran perfectos. No podía evitar competir un poquito con Amelie... Me sentí avergonzada de mi misma, pero tampoco traté de evitarlo.
Bajé las escaleras y por suerte encontré a Thomas solo en el sillón -temía que Amelie se hubiera sentado a su lado- y cuando me hice visible después de pasar por el pasillo que daba al salón, él me sonrió y me ofreció de nuevo el puesto junto a él.
Cuando todos nos hubimos aseado ya era bastante tarde, así que decidimos irnos a dormir. Camille había vuelto a preparar muy amablemente un colchón para mi justo al lado de la cama de su hija; me acosté de inmediato, pues ya traía puesto el pijama y me dispuse a dormir.
Thomas me hacía sentir que no había necesidad de tener celos de nadie, pero cuando su presencia me faltaba, mi insistencia de ser amable podría flaquear. Preferí dormirme rápido antes de que ella pudiera comenzar a hablarme de cosas insulsas que no me interesaban, pero por desgracia no funcionó, y peor aún, lo que preguntó a continuación me dejó pasmada:
-¿Tienen mucho tiempo saliendo? Es decir... Tú y Thomas.
No sabía por dónde comenzar, y la mirada impaciente de Amelie me desesperaba.
-Nosotros... Eh... Lo conocí el día después a que cumplí dieciséis. ¿Tú cuántos años tienes?- estaba tan nerviosa que esta vez si se notó bastante en mi voz. Mi intento de salirme por la tangente había sido demasiado notorio...
-Tengo quince- sonrió-. Pero en julio cumplo dieciséis.
-¡Que bien!- daba pena escuchar el falso entusiasmo de mi voz.
-Si... Bueno, buenas noches.
Al parecer había notado la falsedad de mi emoción y eso la había ofendido, o tal vez se dio cuenta de que no quería hablar sobre Thomas y desistió de seguir preguntando.
-Buenos noches- respondí, y esta vez traté de que mi voz sonara enserio alegre. Me sonrió y se metió entre las sábanas de su cama (bastante más alta que mi colchón) sin volver a mencionar una sola palabra.
Estar en aquel lugar me agradaba demasiado, y para mi eso no podía suceder. Si volvía a acostumbrarme demasiado a la rutina de un día normal, con comida y la seguridad de que por la noche ahí estaría tu cama esperándote; quizás no quisiera irme.
Si lo pensaba bien, tan sólo sabiendo que estaría lejos de Thomas -porque estaba segura de que él continuaría para 'cumplir con su deber'- no me quedarían ganas de quedarme; aunque las precauciones nunca estaban de más ¿verdad?
Pensé en lo que había pasado en el desayuno: Thomas no había desmentido que estuviéramos juntos. Eso me volvía completamente loca.
Me recordé a mi misma lo que había pensado en el tren justo antes de escapar con respecto a mi destino, o lo que era lo mismo, Thomas. Supuestamente eso debería haberme dado un poco de confianza en mi misma, pero al parecer no funcionó muy bien.
Siempre pensaba en mi reflexión de aquel día, había sido para mi como un rayo de esperanza al final del túnel, como si pensando eso hubiera confirmado que ese no era mi momento de morir y que yo iba a continuar buscando a mi papá.
Suspiré. Ya no podía esperar a abrazarlo de nuevo, a sentir su cálido abrazo y su característico olor a pipa. Pensándolo bien, ya no debía oler de esa forma; pues no se encontraba en estado de fumar su pipa...
¡Oh mi pobre padre! Lo extrañaba demasiado...
Las horas pasaban y yo seguía sin dormir, pero cuando los grillos comenzaron a llenar los silencios con su hermosa melodía, mis cansados ojos ya no aguantaron un segundo más sin sueño y pronto se cerraron.
Para ser sincera hubiera preferido mantenerme despierta, pues mi subconsciente me castigó aquella noche por haberme dormido pensando en malas cosas. Extraños retazos de mi vida pasaban ante mis ojos ¿se podía llamar a eso una pesadilla? No lo creo...
No importaba demasiado, pues la misma desesperación que causaba en mi el misterioso hombre de mis sueños que se encontraba en una calle adoquinada de faroles apagados, me la habían causado mis propios recuerdos de infancia... ¿sería nostalgia? No había más explicación.

4 motivos para escribir(::

NONI TRU dijo...

que genial capitulo!! me encanto!!

Ariusk dijo...

argggggggg x fin puedo momentarrrr mi compu esta mas loca q la cancion de Britney Spears jeje!!! nena me a encantado aunq aun no entiendo xq tanto celos x `parte de Eli para mi q Amelie tienes mas bien celos de ella pero no precisamente por Thomas si no xq mientras ella lo tiene a el y puede viajar y todo eso ella esta hay encenrrada cn su mama temiendo a cada momento q algo pase!! es decir no tiene la opotunidad de disfrutar al igual q una chica de esa edad y obviamente no tiene opcion de tener a alguien para enamorarse pero creo q es eso mas no q es mala persona!! jeje ya vere mos q mas les sucede publica pronto Mary y no dudes en avisarme cuando lo hagas!! q se me va la idea besotes nena cuidate y feliz Fin de semana!!!

Mary(: dijo...

jaja bueno Amelie no es para nada mala persona, y en cuanto a como se puede sentir tienes razon :D es solo q Elizabeth sigue sintiendo q le estan kitando algo, y eso la confunde mucho pues ella no esta segura d q thomas sea suyo(: Ohh, a demas tenemos q recordar lo insegura q es.. o no? jaja bueno sigan leyendo y espero q disfruten la historia :D besos

Xcaret dijo...

Muy buen capitulo, me encanta la historia, el capitulo que más me gustó fue el 31:¿Celos? jaja asi que Elizabeth es celosa, Amelie me agrada, es muy agradable y ¿quien no se le quedaria viendo a Thomas?, por como lo imagino y como lo describes es muy guapo. Publica pronto, cuiadte, besos, adios.

Publicar un comentario

Hola(: comenta lo que quieras, tu opinión siempre será importante y tomada en cuenta :D

¡Cuidado! Oh, bueno, puedes ver que hará^^

El botón que no hace nada El botón que no hace nada