lunes, 6 de septiembre de 2010

Cap. 34 Y comenzaron las despedidas...

Salí de la habitación como un torpedo, bajé las escaleras con toda la rapidez de la que fui capaz y llegué zumbando a la cocina. Pero ahí no estaba él...
Salí al salón y tampoco lo encontré, pero vi a Matt sentado en el sillón, tranquilo y sin hacer nada; decidí acercarme a él y preguntarle dónde se había metido Thomas.
-Eh... ¿Matt?- pregunté tímidamente, estaba demasiado avergonzada por mi actitud para hablarle con normalidad (aunque quizás él creyera que mi confinamiento de aquel día había sido producto de que yo me "sentía mal")
-¡Oh! ¿Estás mejor?- preguntó sonriente. Sí, definitivamente creía que me había estado sintiendo mal.
-Muchísimo- nada podía ser más cierto que eso, no me había sentido tan bien en semanas-. ¿No sabes dónde está Thomas?
-Se está dando una ducha, creo que él también se siente un poco mal... Ha tenido cara de embobado todo el día; quizás sea un virus o algo por el estilo.
Pobre Thomas, que se sintiera "mal" era completamente mi culpa. Yo era una idiota, y una de las más grandes que había -y eso que el mundo estaba lleno de ellos- y que podría haber. ¿Quién rayos lastimaría a alguien como Thomas? Sólo se me ocurría a mi.
-Si quieres puedes sentarte aquí mientras baja, estoy aburrido a muerte- dijo riendo y palmeando el sitio a su lado.
Me senté y no pude evitar sonreír, Matt era la persona perfecta para animar a cualquiera, aunque ni él mismo lo supiera.
-De acuerdo- mi voz ya era mucho más animada, y eso me gustaba.
De pronto pensé que Thomas pudo haberle dicho a Matt lo de su plan, ya que en la mañana él no parecía nada extrañado. Tenía aún muchas cosas que preguntar, y no había tenido mucho tiempo para hablar con Amelie, pues me precipité a bajar para encontrar a Thomas y ahora que debía esperar sentía como poco a poco las preguntas surgían en mi mente; así que decidí hablar con Matt. Con mi reciente decisión de dejar a un lado la inseguridad pude tomar el valor necesario para preguntarle:
-Eh... Matt... ¿Cuánto tiempo tenía Thomas planeando lo de esta mañana? Es decir... ¿Desde cuándo...?
Pero Matthew me interrumpió:
-Vamos Beth, no puedo creer que no te hayas dado cuenta antes de que estaba como ido, siempre pendiente de algo más. La única razon de eso eres tú... Te ama tanto que es difícil de creerlo, siente una extraña necesidad de protegerte que yo no logro entender y que quizás jamás entienda ni tampoco sienta por nadie...- nunca había oído a Matt hablando tan seriamente y eso me dejó pasmada por un segundo pero, de pronto agregó de nuevo jugando- tienes que estar ciega- rió estruendosamente- no puedo creer que en serio no lo notaras.
Reí bajito.. La inseguridad y la timidez me habían cegado mas de lo que creía... Hasta Matt, que aunque fuera el mejor amigo de Thomas era la última persona que yo imaginaría siendo romántica o algo por el estilo, había notado los desesperados intentos de este por acercarse a mi.
Aunque quizás todo el mundo lo hubiera notado, excepto yo...
Me quedé muda. No sabía que decir, y de pronto todas mis intenciones de hablar con él acerca del tema carecieron de sentido para mi, pues al hablar con Matthew sobre el tema en vez de con Thomas, estaba demostrando que aún quedaba en mi un resquicio de inseguridad pues, prácticamente lo hacía para confirmar lo que Amelie me había dicho y eso no estaba bien. Esperaría a hablar con Thomas, pero tampoco podía dejar a Matt allí sentado sin responderle nada así que decidí al menos admitir:
-Tienes razón, soy una tonta.
Él se rió y yo me uní a su risa, nos reímos tanto que me dolían los músculos del estómago y cuando al fin paramos me sentí tan bien que casi no lo creí. Sí, era obvio que para descargarse era mil veces mejor un buen rato de risa que de llanto; era bueno reírse de nuestros propios errores, pues así al menos demostrábamos que los aceptábamos, en cambio si lloramos nos estamos cerrando sin siquiera pensar en buscar una solución.
-¿Qué es tan gracioso?- preguntó una voz melodiosa, como de campanas desde el piso de arriba. Subí la vista y vi a Thomas bajando las escaleras con su perfecto cabello del color de la noche mojado y aún goteando- Las carcajadas se oían hasta arriba.
Sonrió y bajó las escaleras. Matt me dedicó una mirada significativa, y luego de guiñarme un ojo dijo:
-Bueno, creo que ahora yo iré a tomar un baño.
Y salió de la habitación sonriendo maliciosamente. No sabía por donde empezar, así que decidí que el hecho de que hubiera dejado de ser insegura no significaba que ya no fuera tímida: dejaría que Thomas me dijera lo que me tuviera que decir cuando quisiera, yo no podría decir nada sin quedarme trabada o algo parecido.
-¡Estás chorreando!- dije para molestarlo, pero él sonrió y dijo:
-Que bueno que ya te sientas mejor- no era una pregunta, seguramente mi aspecto pálido de la mañana debía de haber cambiado radicalmente.
-Sí, mucho mejor- y reí ligeramente mientras lo observaba acercarse y sentarse a mi lado.
No me dijo nada, y yo tampoco quise hacerlo; dejamos que nuestros ojos se encargaran de esa parte y poco a poco me sumergí en él, en el dulce refugio de su mirada...
Me sentía trastornada, como transportada a una dimensión paralela donde sólo Thomas y yo existíamos.
Me di cuenta de que, al igual que la mañana nos habíamos ido acercando el uno al otro lentamente, él acomodó con movimientos delicados de su mano derecha un cabello suelto que me caía en la frente detrás de mi oreja, dejando a su mano allí, a un lado de mi cuello.
Nuestras narices casi se tocaban, y de pronto me sobresalté cuando él susurró:
-Elizabeth yo...
Pero se detuvo, e inmediatamente supe por qué: arriba se oían pasos que se acercaban, y luego una voz (que reconocí como la de Amelie) hablando en fluido francés:
-¡Mamá te he dicho que no bajes!
-¿Pero por qué?- contestó Camille con voz confundida.
-Pues simplemente porque no.
Pero ya era muy tarde, Camille comenzaba a bajar las escaleras y yo me separé inmediatamente de Thomas. Él, en cambio, rodeó mis hombros con su brazo y se sentó normalmente a mi lado, como si no hubiera pasado nada.
Y entonces apareció Camille en el salón, poniendo los ojos en blanco y con una cara de disgusto. Al vernos, nos sonrió y luego dijo:
-Ah, esta muchacha está loca. Pero ¿quién comprende a los adolescentes?
No pude contener una sonrisa, que se intensificó cuando detrás de Camille apareció Amelie también con cara de pocos amigos.
Camille se fue del salón para lavar los trastos que habían quedado de la cena, y Amelie volteó a vernos y en silencio articuló con los labios: "lo siento"; nos dedicó una mirada de disculpa que pudo haber sido la más sincera que jamás vi si no conociera antes a Thomas, quien en cada una de las miradas que me dedicaba imprimía un dejo de sinceridad tan profundo que no creía posible que hubiera en el mundo una mirada más hermosa.
Amelie se retiró, pero el momento ya se había arruinado pues cuando oí los platos tintineando al lavarse recordé el hambre que tenía y -sin quererlo- dediqué una mirada de añoranza al pasillo que daba a la cocina .
Thomas me miró y captó al instante.
-Vayamos a la cocina. Debe quedar algo de la cena- su voz era un susurro, y sus ojos más tiernos que nunca.
Traté de negarme, pero la verdad era que estaba muriéndome de inanición, así que fui con Thomas a mi lado a tomar un bocadillo.
Camille había guardado un plato con pollo y papas asadas para mi, y después de darle las gracias lo devoré rápidamente. Seguía con hambre, y por suerte la nevera estaba repleta; así que comí hasta que ya no pude más y cuando estaba a punto de volverme hacia Thomas para sonreírle, el habló dirigiéndose a Camille (que nos había acompañado).
-Eh... Camille, pasado mañana reemprenderemos nuestro viaje. La verdad nuestra estadía aquí ha sido maravillosa y tu has sido extremadamente amable... Pero el deber llama, y debemos cumplir.
-¿¡Qué!? ¿Se van tan pronto? Bueno, era obvio que no podrían quedarse para siempre pero... ¿están seguros de que ya están listos para marcharse? Saben que aquí pueden quedarse el tiempo que deseen...
Matthew había aparecido en la cocina sin que nadie lo oyera.
-¿Ya nos vamos? ¡Rayos! ja, ja, casi me acostumbro a la vida relajada, pero qué más da.
Miré a Thomas inquisitivamente, habíamos pautado aquello desde la mañana y Matt ya debía estar enterado. Pronto comprendió, y se encogió de hombros sonriéndome.
Pasamos largo tiempo discutiendo el tema, y yo me notaba muy ansiosa pues quería estar con Thomas a solas para poder hablar de aquel tema que por meses me había perturbado.
Pero la conversación se prolongó hasta muy tarde, pues también apareció Amelie y al escuchar la noticia de nuestra partida se acongojó tanto que hasta brotaron lágrimas inclementes de sus ojos almendrados...
Pronto decidí, que no podía forzar el tiempo y que debía disfrutar de cada momento. Así que dejé de lado la ansiedad y conversé con ellos; esta ves sinceramente triste por el hecho de que tuviéramos que marcharnos.
Nos fuimos a dormir bastante tarde, pero de todos modos fue una de las noches más hermosas y tranquilas que jamás tuve. Sentía que flotaba y que por fin podía estar segura de lo que más me importaba: Thomas. De acuerdo, no me lo había dicho; pero eso no importaba pues yo simplemente lo sabía.
Soñé con él y con todo lo que habíamos vivido... Casi no pude creer que en tan poco tiempo tantas cosas nos hubieran pasado. Tantas aventuras, tantas sorpresas, tantos sufrimientos y tantas alegrías juntas parecían imposibles.
Me sentía en una nube de felicidad, como si volara a través del cielo dejando tras de mi una larga estela de felicidad.
Sentí de pronto como si sacudieran todo mi cuerpo. Traté de ignorarlo, pero volvió a pasar y más fuerte.
De sopetón desperté, pero no abrí los ojos y me di cuenta de que no zarandeaban mi cuerpo, sino que nada más alguien me daba pequeños golpecitos en el hombro. ¿Quién era?. Seguía demasiado atolondrada para pensar con claridad; hasta que una voz me hizo poner los pies en la tierra.
-Elizabeth ¿estás despierta?
-¿Thomas?- pregunté, aún confundida. Pero escuché una risita nerviosa que no podía provenir de él, una mucho más aguda.
-No, tonta. Soy yo, Amelie. Vamos despierta.
-¿Ah? Oh, sí claro- traté de poner en orden mi mente, y entonces abrí los ojos-. ¿Qué pasa?
-Nada, es que yo... Bueno, no podía dormir.
-¿Por qué?- me estiré y bostecé un poco. Me volví completamente hacia ella para verla mejor y la escuché hablar.
-Es que no soporto la idea de volver a quedarme sola... Los extrañaré demasiado, no soporto más estar encerrada en estas cuatro paredes. Extraño a mi papá y te envidio inmensamente porque pronto podrás ver al tuyo. He estado calculando, y hay algunas posibilidades de que mi padre esté también en Suiza pues a él también lo enviaron a la frontera con Alemania y como no hemos recibido noticias suyas en meses...
Un momento. ¿Cómo sabía ella algo de Alemania? Yo no lo había mencionado; hasta donde sabía ella sólo conocía la parte de la historia en que mi papá estaba en Suiza.
-¿Cómo sabes todo eso?- pregunté entre mi atolondramiento.
-Pues... Thomas me contó toda la historia, y la verdad estoy conmovida...- pues claro, ¿quién no se sentiría así al oír las heroicas hazañas de Thomas contadas por él mismo con esa insoportable modestia?
-Sí, muy conmovedor...- a esas alturas estaba más dormida que despierta, pero sería de muy mala educación ignorarla ahora que éramos algo así como amigas.
-¡Muchísimo!- miró al vacío con ojos ensoñados, y en ese breve instante de silencio casi vuelvo a caer dormida; pero de pronto volvió a enfocar su vista en mi y me habló despacio- Me parece que ya comenzaron las despedidas... Debes prometer que en el camino de regreso volverán a venir para acá. ¿Lo prometes?
-Claro, prometido- lo hacía más para que me dejara dormir que porque enserio quisiera cumplirlo, pero luego me sentí inmensamente agradecida hacia ella recordando todo lo que había hecho por mi y a demás por haberme disculpado sin miramientos. Por eso repetí, esta vez con total sinceridad:- No lo dudes, volveremos a vernos.
-¡Oh eso espero! Quería pedirte un favor, es algo sencillo pero no tienes que hacerlo si no quieres... Por favor, pregunta por mi padre cuando llegues al hospital a ver al tuyo. Su nombre es Robert Peterson y...
-Espera, creí que tu apellido era A...
-Sí sí, pero ya sabes. Con todo eso de que vivimos aquí en Francia y que el apellido inglés de mi padre sería difícil de pronunciar, me dejé el de mi mamá...
Esa era la cosa más extraña que jamás hubiera oído, hasta donde mis conocimientos alcanzaban, al casarse las mujeres tomaban de inmediato el apellido de sus maridos... Bueno, cada quien con sus cosas...
-Te daré una foto de él y escribiré su nombre al reverso para que no lo olvides. Por favor, te lo pido como amiga... Si fuera por mi haría ahora mismo mis maletas y me marcharía con ustedes; pero no puedo dejar a mi madre aquí sola. Iba a pedírselo a Thomas pero sé que tú me entiendes mejor pues has vivido lo mismo...
-No te preocupes. Preguntaré por tu padre y cuando vuelva te daré la respuesta. Es más, para que no tardes tanto en saber de él, te diré lo que encontré por correo; deberás anotarme la dirección exacta de la casa.
Me sonrió y yo le devolví la sonrisa. Ya no tenía sueño y tampoco me sentía ni pizca de desconcertada.
-Bueno, pero eso no significa que igual no vengan a vernos de nuevo. ¿Vendrán, no es así?
-Ya te lo prometí- le dije sin dudarlo.
Pasamos horas hablando, pues ninguna de las dos tenía sueño, y no fe hasta que vimos en el cielo despuntar el alba que las dos al fin nos quedamos dormidas sin soñar, rendidas por el tedio de haber compartido todo lo que desde más adentro nos molestaba...

9 motivos para escribir(::

Xcaret dijo...

Aww hermoso capi, ya quiero que Thomas le diga a Beth lo que siente. Que bien que ella y Amelie ya son buenas amigas. Publica pronto, cuidate, besos, adios.

Ariusk dijo...

Nenaaaaa habías publicado desde el Lunes y yo ni enterada!!! Q malaaaaa!!!

Bueno primero que nada es que eres malvada de verdad ajajaja a esos dos a cada momento los interrumpe si no son ellos mismo es otro!!

Pero como dice Eli las cosas se tienen que dar sobre la marcha!! En verdad no es bueno forzar las cosas lo importante es que ella ya sabe que el siente algo por ella!!!

En cuanyo a Amelie me da pena por la pobre y tambien me parecio extraño lo del apellido!!! Espero que su papa este bien!!


Ahora a ver que nuevas sorpresas les deparan a estos 3!! Y por fin cuando se declaram Thomas y Eli!!

Bueno nena te mando un beso y un abrazo desde Barquisimetro!! Saludos!!! Feliz Jueves!!

Patricia :D dijo...

Hola Mary!!!
Que por fin me he puesto al corriente:)
Te acuerdas de mi? te dije por el chat que iba a empezar a leer tu blog y eso..
Bueno, que sepas que me encanta tu blog, que no es como todos los demás, es diferente, y soy adicta:D
Por ciertoo, yo quiero que se den ya un beso T-T xD que tengo unas ganas!!

Que sepas que me tienes aqui de nueva seguidora y espero que publiques pronto!

Besoos!

Pk dijo...

Nenaaaa.... espero que estes clara que amo tu historia!!! hahaha creo que haz dado cuenta!
ame el cap!!! pobre de thomas me da demasiada cosita con el, nunca puede de terminar de decir nada!! y a eli! que te puedo decir hahaha PORFIN se dio cuaenta! gracias a dios si no ya me iba a dar un ataque!

espero el prox cap! (que sea pronto pliiis)
hhahaha muchos besos! sigue asi!

JM dijo...

POR FIIIN LA TERMINEEE!!
ESTA GENIIAALL!!!
PARA CUANDO EL SIGUIENTEE!!???
escribess superr biien de verddaaadd!!!
besiitosss!!

Hiram dijo...

Ok, este ha sidoo el mejorr de los mejorees, te sigo desdee Brasil, mamii, escribeee :) Tontita!

Hiram dijo...

hicee que tuvieras uno mas de brasill,. tontaa escribee mass

Stefanie&Lily♥ dijo...

Wooow!!!
Meee encaaaaaantooo ^^
chaamii esperoo el prooox perooo YAAA T-T
Bueehh jejeje hablamos luegooo!
psate por mi blog :D
sii?

★•°Gяaςэ°•☆ dijo...

OMG!! MEE ENCAANTOO!!! tu historia es genial me la lei en un dia,
en el cap anterior me diste un susto cuando llegue a las mismas conclusiones que Elizabeth de que Thomas amaba a Amelie
y Thomas todo lindo cuando se pone nervioso,
nena amo tu historia, por favor, por favor, por favor escribe pronto ¿si? :( T-T

bueno... chao y besos!!!

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