martes, 6 de julio de 2010

Cap. 24 "Eres para mi, me lo dijo tu mirar"

Dormí con una sensación extraña;o más bien sin una sensación que para mi era tan común, que no sentirla me resultaba molesto. Pertenencia. Estaba durmiendo en una casa de alguien a quien ni siquiera conocía y que quizás estuviera ahora huyendo al campo, de donde yo me había marchado. El lugar era totalmente desconocido para mi, y tenía un extraño aroma a incienso que me incomodaba. ¿Acaso hubiera sido posible tener la más mínima sensación de pertenencia? No lo creo.
Me había despertado muy temprano en la madrugada. Me sentía como cuando era una niña, y habíamos planeado un viaje al lago con mi familia. La emoción no me dejaba dormir, quería que amaneciera para marcharnos de una vez y poder hacer carreras a nado con Andrew... Pero esta era una situación distinta, y la emoción que en ese momento me embargaba, totalmente diferente. Quería marcharme, si; pero la emoción sentida años atrás había sido sustituida por unos iracundos nervios que llenaban todo mi ser y me sumían en una vacío para nada agradable. No sabía que podría pasar hoy en nuestro camino a "yo no se dónde", no sabía tampoco dónde teníamos pensado dormir aquella noche, también desconocía si Thomas seguía deseando mi compañía como lo había hecho en casa de mi tía Lynette o en los primeros días de viaje... Y debía admitir que aunque sonara egoísta, eso era lo que más me preocupaba. Yo no podría vivir si Thomas no estaba conmigo; después de todo, ¿como vive uno si no tiene una mitad de si mismo? Y eso era él. Mi mitad. Me complementaba y me fortalecía su prescencie, y para mi era indispensable sentirlo cerca. Mi madre me había dicho una vez, que nadie era indispensable, ni siquiera ella misma sería indispensable para mi si alguna vez llegara a morir -lo cual ya había ocurrido- y yo trataba de creerle. Pero al conocer a Thomas, eso que con tanto esmero se empeñó en enseñarme, se vio perdido entre una maraña de cosas que habían sido dejadas a parte justo en el rincón más profundo de mi corazón; pues un nuevo habitante había venido a llenar todos los espacios vacíos y a sanar todas las profundas heridas dejadas a lo largo de los años. Había venido a estar conmigo, pues ese ser era para mi.
Era algo que nunca antes había sentido, y que quizás muchas personas no sientan nunca; pues encontrar el amor verdadero es demasiado dificil para contarlo entre las miles de cosas 'comunes' que da la vida. Yo, por mi parte, había tenido una suerte inmensa. Yo no lo busqué, y él tampoco vino a mi por esas razones.
Fue el destino. Eso estaba clarísimo. Jamás lo pondría en duda.
El destino nos unió de muchas formas; y yo me enamoré al instante -cosa que aún no estaba segura que él hubiera hecho- pues cuando llegó, a demás del brillo que él mismo emitía, logró encender las luces que habían estado apagándoce cada vez más en mi interior desde la muerte de mi hermano y que luego se extinguieron en su totalidad cuando falleció mi madre. También me iluminó con un rayo de esperanza al decirme que mi padre estaba vivo y fuera de la guerra, rayo que ahora nos guiaba en el camino que estabamos a punto de recorrer. ¿Había acaso una manera de dudarlo? No. Thomas era para mi.
Mientras así divagaba, noté que por las ventanas llenas de tachas y tablas unos juguetones rayitos de luz iluminaban la estancia colándose por los agujeros y espacios dejados entra cada retazo de madera. Debía estar amaneciendo. Así que decidí ese día tomarme yo el trabajo de despertar a los muchachos. Caminé en silencio por el piso de madera de aquel lugar en el que todo era viejo y tenía un extraño olor a incienso. El piso no era una exepción. El lugar estaba podrido desde los simientos y la madera con que habían fabricado el suelo estaba igual de podrida que todo lo demás. Habían tablas rotas y algunas sueltas, y al caminar un terrible crujido precedía tus pasos. Las paredes pintadas de un color blanco perlado tenían la pintura desconchada y pelada en algunos sitios, y los muebles que 'decoraban' la estancia eran muy... ¿cómo decirlo? Rudimentarios.
Entré en silencio a la habitación donde dormían Matthew y Thomas. Habían tenido que dormir juntos ya que en la casita tan sólo habían dos habitaciones. Matt reposaba en la camita que estaba en el centro de la alcoba, mientras que Thomas estaba en el piso con una manta muy delgada que era lo único que lo cubría. Si yo había dormido mal, él había pasado una noche terrible.
-¡Buenos días!- dije en tono que se suponía que fuera animado, pero mi voz sonó ronca y extraña.- Al ver que no se despertaban, agregué-: me parece que ya es hora de marcharnos, muchachos.- pero nada se movió en la habitación; así que hize un último intento diciendo un poco más fuerte-: vamos, levantense que debemos irnos.- tampoco funcionó.
Me arrodillé en el piso, junto a Thomas y susurré a su oído: "vamos, tienes que despertar" y a continuación le di unas palmaditas en la mejilla.
Sobresaltado, abrió los ojos y buscó con la vista aún desenfocada el origen de la extraña voz que había perturbado sus sueños. Cuando me vio, sonrió estirándose y dijo:
-De acuerdo, de acuerdo. Buenos días.- compuso una sonrisa dulce que me derritió hasta el alma. Se la devolví lo más decentemente que pude y me encaminé a despertar a Matt.
Sospechaba que sería más dificil que despertar a Thomas, pues él se veía medianamente cómodo en la pequeña camita que ocupaba complata gracias a su gran tamaño. No me equivoqué. Traté de despertarlo con cuidado sin tener que sarandeárlo mucho ni nada por el estilo, pero no fue hasta que Thomas le tiró un zapato que al fin hizo ademán de abrir los ojos.
Me marché para dejarlos vestirse, y me fui a la sala. Pues como me había levantado muy temprano, me vestí y saqué la maleta mucho antes siquiera de que saliera el sol. Me asomé cuidadosamente entre las enmohecidas cortinas de seda y vislumbré un día espectacular. El sol brillaba en lo alto, una suave brisa movía las hojas de miles de verdes plantas al compás del canto de los pajarillos, y el cielo era de un azul celeste que invitaba a pasar el día al aire libre. Era la clase de día que le hubiera encantado a mi Ricky. Por primera vez me detuve a pensar en qué sería de mi tía, David, Marie y Ricky en estos momentos. ¿Qué estarían haciendo? ¿Pensarían en mi? En ese preciso instante, el sonido de conversación que acompañaba al de los peldaños de las escaleras al rechinar bajo el peso de dos hombres, me hizo sacudirme esos pensamientos de la cabeza y limpiarme una solitaria lágrima que recorría en ese instante el ángulo de mi nariz.
-Bueno, ¿listos?- dije para disimular.
-¡Claro! Yo llevo las maletas hoy, y tu las cargas mañana ¿te parece?- preguntó Matthew a Thomas, cargando sin ningún esfuerzo las tres maletas.
-De acuerdo.- dijo dirigiéndose a Matt pero mirándome a mi... Mientras me miraba sonreía, y todo atisbo de cansacio en sus facciones se desvanecía para ser sustituido por una ternura impresionante que llenaba mis ojos con el agua de los suyos. Parecía que el iris -de un azul tan intenso que hipnotiza- fuera agua cristalina que manaba de su corazón; pues las miradas que solía dedicarme me hacían entrar en una especie de transe en el cual todo a mi al rededor se desvanecía y solo quedaba él. Cuando me miraba así, se abrían las puertas de su corazón, y esas dos pequeñas ventanas dejaban al descubierto por un segundo lo que quizás sentía realmente... Aunque luego, volvían a cerrarse con llave y candado. Tarde o temprano encontraría esa llave, para lograr que siempre estuvieran abiertas sus dos ventanas de luz. Él, en cambio podía contar entre sus pertenencias la llave de los mios, pues mucho tiempo atrás se la había regalado sin que él lo supiera y ahora era más suya que mía, ya que mi corazón le pertenecía completamente. Cuando se diera cuanta que poseía una parte de mi, quizás me entragaría una de él y así por fin aceptaríamos lo que el uno sentía por el otro. La sinceridad de su mirada aturdía, y tuve que bajar la vista, pues tanta intensidad me atolondraba. Thomas era para mi, me lo había dicho su mirada. Cada vez que nuestros ojos se conectaban -lo cual pasaba realmente muy seguido- sentía que estando con él no importaba a donde fuera, estaría en el lugar correcto sólo estando a su lado. Nuestras miradas hablaban en un lenguaje que sólo nustros ojos entendían, y de lo poco que había podido comprender, me di cuenta que a gritos decían que él era para mi y yo era para él. Estabamos hechos el uno para el otro, como en un perfecto cuento de hadas.
Sonrojada, tomé mi bolso de mano que reposaba en un desvensijado sillón, y abrí la puerta.
Salimos todos juntos, y el sol sacaba destellos de mi dorado cabello, y el de Thomas brillaba con toda la negrura de una noche sin estrellas. Matt nos adelantó mientras yo tomaba el brazo de Thomas -como siempre- y nos encaminábamos mirándonos directamente. Mi equlibrio no era muy bueno, así que muy a mi pesar, dejé de sostenerle la mirada para concentrarme en el camino.
-¿Y hoy cuál es el plan?.- preguntó Matt en voz alta para que lo oyéramos desde donde estaba (bastante mas adelante que nosotros)
-Pues, supongo que seguir caminando hacia esa estación que dices, si vamos al sur, hoy podríamos dormir en la casa de unos viejos amigos que viven cerca del lugar que mencionaste.- su voz era tan armoniosa como siempre. Me emocioné ya que quizás estuviéramos muy cerca de nustro destino, y aunque yo no había escuchado a Matt mencionar ningún lugar, confié ciegamente el ellos; pues quizás mientras hablaban en su extraño lenguaje técnico, Matthew hubiera mencionado el lugar exacto al que teníamos que llegar para tomar el tren.
-Buen plan.- concluyó Matt desde el otro extremo de la calle.
Caminamos en silencio hasta que cayó la tarde. Cruzamos muy pocas palabras en el transcurso del día y el silencio opresor aplastaba mis oídos con el ruido que no se producía. Así que, tan sólo para entablar conversación, pregunté:
-¿Qué crees que estará haciendo Ricky en este momento?.- no pude evitar que mi tono se impregnara de nostalgia y añoranza al hablar sobre mi mascota.
-Pues, quizás esté persiguiendo mariposas o correteando detrás de un apobre ardilla. Oh, o tal vez esté molestando a David para que le lanze la pelota.- sonrió dulcemente y yo agaché un poco la cabeza para que no notara que algunas lágrimas se habían colado por mis ojos. A él no le pasó por alto, y con un dedo en mi barbilla me levantó el rostro para decirme:
-No te preocupes. Todos están bien y pronto volverás a verlos. No llores, por favor; que me siento el culpable de tu sufrimiento. Y ser yo la razón de tus desdichas es lo peor que podría pasarme.- me miraba suplicante y la sinceridad volvía a brillar en su mirar. ¿Sería acaso otra indirecta? No lo sabía, ni me importaba. Sólo estaba al tanto de que él no quería verme triste, y de que quizás se preocupara por mi...
Reí reticentemente, y mirándolo le dije:
-Se que todo estará bien. No te preocupes por mi, no soy desdichada.- una tímida sonrisa curvó las comisuras de mis labios- sólo que a veces la nostalgia empaña mis pensamientos. Gracias.
Me miró entre confundido y aliviado, y preguntó:
-¿Por qué?- su mirada era inocente, de verdad no sabía qué le agradecía.
-Por hablar conmigo de esto. Guardarlo más tiempo hubiera sido una tor...- omití la palabra 'tortura' ya que hubiera sido muy obvio que a veces sí sufría, y eso lo hubiera hecho sentirse muy mal. Rectifiqué-: hubiera sido molesto.- sonreí, esta vez amplia y sinceramente.
Él me devolvió la sonrisa y seguimos caminando, de nuevo en silencio.
Matt nos llevaba mucha ventaja, y cuando comenzó a caer la noche, se detuvo un instante a esperarnos, ya que no hubiera sido buena idea separarnos en la oscuridad. El silencio volvió a apoderarse de la atmósfera, y poco a poco la velocidad de nuestros pasos iba disminuyendo.
Caminamos unos minutos más, y de pronto Thomas se detuvo, obligándome a mi a detenerme ya que estaba fuertemente aferrada a su brazo.
-Es aquí.- dijo señalando una acojedora morada, mucho mejor que la última casa en la que habíamos dormido. Caminamos hacia la entrada, y Matt tocó el timbre...

1 motivos para escribir(::

Ariusk dijo...

Insisto esos botan miel por los ojos jeje pero q Thomas se arme de valor y hable sinceramente con ella de lo q siente para q no le queden mas dudas a Eli!!!

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