miércoles, 2 de junio de 2010

Cap. 15 Respuestas

"Mi adorada niña,
Lamento no haber podido responder a tus numerosas cartas. Quiero que sepas que las he leído todas, y cada una de ellas ha hecho que mis ojos se impregnen de lágrimas. Yo también te extraño mucho, más de lo que te imaginas. Desearía poder volver pero ahora no es posible. Elizabeth, hay algo importante que debes saber. Es una larga historia, y para llegar a la parte que me involucra tendrás que ser paciente y leer con precaución. Hubo hace meses un terrible tiroteo en el cual muchos de mis compañeros de pelotón perdieron la vida. Incluido el padre de Thomas que supongo que ya conoces...
Como debes saber, no tengo ningún cargo importante en el ejército, pues sólo soy uno más de los reclutados sin experiencia. El padre de Thomas sí era importante... Era un capitán-general. Thomas sólo había venido a la guerra por que su padre lo había obligado. Vivía en Inglaterra, como nosotros. Su padre era el ser más mezquino y estricto que jamás conocí; pero Thomas lo amaba, después de todo, era su papá. Su nombre era Arthur. Se la pasaba gritando a los soldados y a todos los hombres que tuvieran rangos inferiores al suyo; pero ponía especial empeño en hacer sentir miserable a Thomas. No te imaginas la rabia que me llenaba por dentro cuando lo oía denigrar a su propio hijo en frente de todos; pero no era sólo eso lo que sentía, una terrible frustración me invadía cada vez que esto pasaba pues ya que Arthur era capitán, yo no tenía el más mínimo derecho a exigirle nada y debía sentarme a oír cómo Thomas era pisoteado.
Se que no tendría que molestarme, pero Thomas me recuerda tanto a Andrew...
Cuando lo conozcas bien podrás entenderme. En fin, un día, todos estabamos reunidos preparando la siquiente estrategia de ataque. El capitán Arthur nos enseñaba unas maniobras para poder pasar desapercividos ante en ejército enemigo cuando de pronto Thomas bostezó (algo entendible pues eran más de las dos de la madrugada). El capitán se enfureció a tal punto que gritó a Thomas como jamás lo había hecho. Al terminar la reunión decidí que quizás fuera bueno conversar con el muchacho, para calmarlo y decirle que todo estaría bien, pero lo que menos me esperaba era encontrarlo llorando... Me recordó tanto a tu hermano que no pude soportar abrazarlo y tratar de consolarlo. Hablé mucho con él esa noche y desde entonces fuimos prácticamente inseparables. Me decía que yo era como su padre, el padre bueno y cuidadoso que nunca tuvo.
Elizabeth, te pido por favor que no comentes nada de esto a Thomas. Es algo personal que nadie querría que se supiera.
De eso en más, Thomas aguantaba con pie de hierro cada uno de los insultos de Arthur. Y mientras más le gritaba, más lograra que Thomas me quisiera a mi.
Llegó un momento en el que según el propio Thomas, me valoraba y me quería más que a su propio padre.
Era imposible no encariñarse con ese niño, tiene uno de los corazones más puros que ha latido en el pecho de alguien.
Para resumir un poco, una noche los alemanes atacaron nuestro campamento y masacraron a casi todos nuestros compañeros. Arthur fue uno de los primeros en caer...
Yo me encontraba lejos con Thomas y otro compañero, pues estabamos recogiendo madera para poder prender una fogata.
Al llegar, ya casi no quedaban soldados alemanes, pero uno logró vernos a lo lejos y disparó...
Mató a el hombre que nos acompañaba y el segundo disparo me dio a mi en el pecho. Por fortuna ni siquiera rozó mi corazón pero mis pulmones estaban muy mal.
Thomas no se dio cuenta de que me habían dado, pues frente a nosotros yacía el cadáver de su padre...
Aunque lo maltratara, era su papá; no podía evitar entristecerse por su muerte. El dolor en mi pecho era tan intenso que sentí que pronto perdería la conciencia, o moriría. De pronto oí un tiro y un grito.
Thomas había matado al único soldado aleman que quedaba, el que me había disparado. Pude ver cómo luego de tirar del gatillo y sersiorarse de que hubiera acertado el disparo, giró en redondo y me observó.
De sus ojos salieron lágrimas desesperadas que pronto se conviertieron en gritos. Lo último que pude oír antes de perder por completo la conciencia fueron los gritos de Thomas que clamaba mi nombre.
No se cómo, Thomas me trasladó hasta Suiza en tan sólo dos días. Estabamos en la frontera de Suiza con Alemania cuando nos tirotearon, y él valientememte se hizo cargo de mi todo el tiempo que duró el trayecto hasta cruzar esa frontera que nos separaba de un país que no estaba en guerra.
No se si lo sepas, puesto que es muy difícil que las notocias viajen rápido en estas circunstancias, pero Suiza se declaró país neutro, no participa en la guerra y dentro de sus límites es como si nada hubiera pasado. En fin, estuve en estado de coma mucho tiempo, tuvieron que realizarme varias operaciones y no fue hasta algo así como un mes atrás que volví a estar conciente. Los doctores dicen que es un absoluto milagro que no haya muerto en el camino al hospital. Gran parte de ese milagro es obra de Thomas. Le debo la vida...
A penas pude escribir, redacté esta carta para que supieras que me encuentro bien.
Sigo en Suiza, pues todavía quieren monitorear mi evolución. Me enteré de que tu madre y tu están viviendo en Paris. Mándale saludos a tu mamá de mi parte y hazle saber que la amo. Te pido que no le des muchos detalles de mi ubicación y que tampoco le cuentes completa la historia; conozco a Elizabeth y estoy seguro de que es capaz de cometer una locura.
Supongo que estarán en casa de la tía de tu madre. No puedo recordar en este instante su nombre, pero dale las gracias por cuidar de mis dos princesas.
Te amo pequeña. Y espero que podamos reencontrarnos pronto. Quizás una carta no es suficiente para que sientas que estoy de nuevo contigo, pero quiero decirte que nunca me he ido. Estoy siempre en tu corazón, y pase lo que pase ahí me quedaré.
Muchos besos, tu padre que te ama, Nicholas"
Leí una y otra vez aquellas palabras que habían sido trazadas por mi papá. Me sentí terriblemente mal por mentirle acerca de mi madre, pero era lo mejor para él. No quería llorar frente a Thomas, aquel chico que había salvado a mi padre, pero para mi fue imposible no hacerlo. Lloré en silencio unos minutos, fingiendo que estaba sola y nadie me veía.
Subí el rostro y miré a mi acompañante a los ojos.
-¡Muchas grracias!- le dije de la manera más sincera que pude. Sabía que él entendería qué era lo que le estaba agradeciendo.
No fui capaz de refrenar el impulso y lo abrazé fuertemente y por largo tiempo.
Él rió por lo bajo.
-No hay de qué señorita. Es el deber de un soldado acompañar a sus hombres.
-Por favor, llámame Elizabeth.
-De acuerdo, Elizabeth- sonrió, haciendo que los hoyuelos en sus mejillas se hicieran más profundos. No cabía en mi de alegría. Mi padre estaba vivo, y mejor aún, ni siquiera estaba ya luchando en la guerra. Jamás había sentido tal alegría y quizás Thomas fuera también responsable de lo que sentía.
Ahora estaba totalmente segura de que había hayado a mi príncipe. Era él. Nadie más podría ser tan perfecto para mi como Thomas.
Era obra del destino, eso estaba claro.
-¡Buenos días Elizabeth! ¿Quién es nuestro apuesto visitante?
La voz de mi tía me hizo volver a la realidad sin ninguna sutileza, pero al verla sonreí.
-Muy buenos días tía. Te presento a Thomas. Thomas esta es mi tía Lynette- los presenté y los dos se saludaron con un gesto de la mano.- Tía, Thomas es soldado, y ha traido una carta de mi padre. ¿No es maravilloso? ¡Está vivo tía!
- ¡Gracias al cielo! Bienvenido querido. Puedes quedarte el tiempo que gustes.
-Muchas gracias señorita- gracias a Dios no la había llamado "señora"- La verdad es que estoy muy agotado. No es un camino fácil de recorrer.
-Pues no te preocupes, ya mismo le pido a Marie que prepare una habitación.
Mi estómago rugió de nuevo, y entonces recordé el hambre que tenía.
-Bueno Thomas, imagino que estarás hambriento. ¿Qué te parece si vamos a la cocina y comemos algo?- le pregunté inocentemente.
La verdad es que el muchacho se veía un poco incómodo, pero ¿cómo no estarlo si se encontraba en un lugar con personas que no conocía y que para colmo lo trataban como si fueran amigos íntimos de toda la vida?.
-Eso me encantaría- me dedicó una hermosa sonrisa que me hizo sonrojar.
Nos dirigimos a la cocina y Marie nos sirvió de inmediato el desayuno. Ni siquiera me esforzé en saber qué estaba comiendo, pues tenía demasiada hambre para pensar.
-¡Qué pena que no has llegado antes!- dijo mi tía dirigiéndose a Thomas.- Ayer Elizabeth cumplió dicisiete años y tuvimos una hermosa fiesta. Por cierto ¿Cuántos años tienes querido?
-Sí, es una lástima. Feliz cumpleaños atrasado, Elizabeth- dijo sonriendo y mirandome a los ojos; yo estaba demasiado aturdida para contestar, así que le devolví la solrisa- Estoy por cumplir deciocho señorita. Gracias por la comida, estaba realmente deliciosa.
-No hay de qué.- dijo curvando sus labios en una sonrisa.- Oh, y no me llames señorita, es algo muy formal, dime sólo Lynette.
Él sonrió y mi tía le devolvió el gesto.
De ese momento en adelante, fue el día más maravilloso que alguien hubiese vivido. Estuve todo el día con Thomas mostrándole los alrededores a petición de mi tía; y aunque no hablamos mucho, con esas deslumbrantes sonrisas había logrado cubrir todos los silencios.
La carta de mi padre me había dado muchas respuestas a preguntas que habían sido formuladas mucho tiempo atrás. La mayoría de ellas estaban incluso olvidadas por el tiempo que había pasado desde que pregunté lo que hoy me respondió mi padre en una sencilla carta.
Al caer la noche, mostré a Thomas el camino a su alcoba y yo me dirigí a la mía.
Dormí incluso mejor que la última noche, sabiendo que quizás pronto vería a mi padre; pero lo que más me entusiasmó fue que por fin había llegado mi caballero de brillante armadura a rescatarme de mi mista y de mis desdichas. Thomas era... Simplemente perfecto, estaba hecho para mi y eso nadie lo podía cambiar.

1 motivos para escribir(::

Ariusk dijo...

Ahhhhhh q tiernos ese par de dos jejeje pero umm y Ricky??? no me voy sacar la idea de q Thomas es el perro hasta no leerlo jejeej!!! sigo leyendo!!

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