jueves, 24 de junio de 2010

Cap. 21 Punto de partida

Frío, humedad, brisa y nostalgia. Fue lo único que pude sentir cuando traspasé la puerta y me encontré sola frente al mundo, un mundo que estaba en guerra. Aunque realmente, no estaba sola, la verdad tenía la mejor compañía que podría haber pedido. Este pensamiento me hizo sentir mucho mejor, y como quien no quiere la cosa me acerqué a mi 'compañero' y lo tomé del brazo, lo cual a él pareció no molestarle en lo absoluto.
-¿Y ahora hacia dónde?- pregunté aún aturdida, pues miles de sentimientos encontrados se apoderaban de mi cabeza como me había pasado cuando soñé con Andrew. Por una parte, quería irme pues estaría siempre con Thomas y vería a mi padre, sería una hermosa aventura y algo nuevo que vivir, pero por el otro lado no quería abandonar a mi tía, a Ricky, a David ni a Marie, sentía que me estaba marchando de un lugar al que realmente pertenecía, donde tenía todo a mi alcanze y donde era realmente amada. Si ponía en una balanza las dos opciones, estaban ambas casi a la misma altura, pero sabía que siempre tendría mas peso el estar con Thomas y volver a ver a papá, aún cuando tuviera que hacer tantos sacrificios para lograrlo.
-Pues tendremos que caminar bastante y si tenemos suerte encontrar un lugar donde pasar la noche mientras logramos llegar al tren.- dijo mirandome fijamente para calcular mi reacción.
-De acuerdo.- dije intentando sonar animada.
Caminamos muchísimo tiempo, en tan sólo unos minutos dejamos atrás la casa de mi tía y poco a poco me iba acostubrando a la idea de marcharme.
Las horas pasaban y llegó un momento en el que las casas ya no estaban, sólo los caminos de tierra y árboles de inmenso tamaño que nos rodeaban por doquier. Yo estaba realmente cansada, aunque según parecía, Thomas estaba perfectamente; aunque tuviera que llevar cargadas ambas maletas y después de un rato gran parte de mi propio peso, ya que me había recostado de él sin darme cuenta.
No solté su brazo en todo el camino, y de vez en cuando me besaba la coronilla para infundarme valor, aunque con esto sólo lograba que mi corazón latiera desquiciadamente y que me fuera mucho más difícil respirar.
Los primeros indicios de la guerra aparecieron ante nosotros cuando por fin nos acercábamos a la ciudad. Casas destruidas, calles llenas de profundos baches y ventanas y puertas cerradas con clavos y tablas.
Había vivido tan alejada de la realidad en casa de mi tía Lynette, que ver la destrucción de lo que antes había sido un hermoso sitio, me causó tal impresión que me puse tensa, tan tensa que el mismo Thomas lo notó.
-¿Estas bien? Aún puedes volver si cambiaste de opinión.- dijo con una voz extraña, como si en parte quisiera que yo volviera y por otra le costara dejarme ir.
-Estoy bien.- respondí secamente.
-¿Estás segura?- su tono sonaba preocupado, quizás por la expresión que tuviera mi rostro.
-Muy segura, sólo que me impresioné un poco. Viviendo en el campo uno casi se olvida de que estamos en guerra.
No respondió y yo tampoco volví a hablar.
Poco a poco el sol comenzaba a aparecer en el horizonte, y la oscuridad era lentamente remplazada por la luz mortecina de un día naciente.
El camino fue tedioso, aunque cada gota de sudor valió la pena estando con Thomas. Para relajar el ambiente, conversamos sobre temas triviales y cosas sin importancia, como si fuera un día cualquiera paseando por el jardín con Ricky siguiendonos mientras meneaba el rabito o perseguía a alguna mariposa.
Tenía mucho sueño, y todos mis músculos estaban engarrotados, pero al parecer aún no era momento de detenerse. Seguí caminando sin dar ninguna queja, pero cuando sentí que realmente no podía mas, comenté:
-¿Cuánto falta?
-No mucho, ya casi llegamos- respondió con una nota de emoción en su voz, lo cual me extrañó y no pude evitar preguntar:
-¿A dónde?
-Ya verás- esbozó una de sus hermosas sonrisas mientras me miraba a los ojos sin dejar de caminar, lo cual me hizo sentir un poco mejor y me ayudó a continuar.
Caminamos un tiempo más y cuando las casas ya estaban muy separadas la una de la otra, se detuvo.
-¿Qué te parece?- dijo señalando una casa un poco destartalada.- Aquí pasaremos la noche.
Dormir en una casa era más de lo que me esperaba, aunque ésta fuera un poco 'diferente'.
-Es estupendo Thomas. Pero, entraremos así como así. Y si allí vive alguien.- le dije después de pensar un poco.
-Pues claro que ahí vive alguien. Es un amigo que espero te agrade conocer.
-Ohh- suspiré aliviada- por supuesto.
Nos dirigimos al descuidado jardín de aquel lugar que sería nuestro refugio por una noche.
Thomas se acercó a la puerta y tocó estrepitosamente para que lo oyeran, y efectivamente después de unos momentos de espera un hombre apareció en la puerta.
No tendría más de unos veinte años, su cabello rojizo resaltaba unos ojos marrón chocolate. Tenía un rostro de rasgos muy toscos, nada parecidos a los de Thomas, que aunque fueran muy masculinos tenían un toque de delicadeza que lo hacía más hermoso. El hombre de la puerta se acercó inmediatamente cuando vió a Thomas, lo miró sorprendido por un instante y luego, para mi sorpresa, lo abrazó fuertemente provocando que mi brazo que aún estaba entrelazado con el de Thomas, sintiera la presión de su caluroso saludo.
-¡Thomas! Pero que gusto verte muchacho. ¿Qué te trae por aquí?- dijo dedicándome una mirada intencionada.
-Mat ella es Elizebeth, Elizabeth, él es Matt.- dijo cuando se dio cuenta de cómo me miraba su amigo.
-Es un placer conocerlo- dije un poco apenada.
-Pues el placer es todo mío. Matthew Cromwell a su servicio señorita.- le dediqué una sonrisa a la que él respondió amablemente y luego volvió a dirigirse a Thomas- bueno muchacho, no me has respondido ¿qué haces por aquí?
-Bueno Matt, Elizabeth y yo debemos llegar a Suiza lo antes posible. No hemos dormido mucho y yo me preguntaba si no te importaría...- Matthew no lo dejó terminar, pues al oír esto de inmediato dijo:
-¡Pero por supuesto! Pueden quedarse todo el tiempo que deseen.
Era un hombre bastante amable, a pesar de su apariencia un poco ruda.
-Oh gracias Matt. Sabía que no me fallarías.- dijo Thomas extendiéndole la mano para darle las gracias. Él estrechó su mano y luego dijo:
-Bueno, ¿qué esperan? ¡Pasen! Afuera hace mucho frío.
Pasamos juntos, y cuando estuvimos adentro Thomas me miró tiernamente y susurró a mi oído:
-No sabes cuánto me alegra que hayas venido.- una sonrisa pícara curvó de nuevo sus labios, y yo me sonrojé, como siempre.
Por dentro la casa no estaba del todo mal, aunque el desorden típico de un hombre que vive solo no podía faltar. En mi mente se habían formulado miles de preguntas: ¿Quién era este hombre? ¿Cómo lo había conocido Thomas? ¿Por qué eran tan amigos? ¿Qué pasaría mañana?.
Pero todo esto debía esperar, pues tenía demasiado sueño siquiera para caminar. Thomas lo notó, y le pidió a Matt que me mostrara el camino a una habitación donde pudiera descansar. Él aceptó amablemente, y subió conmigo las escaleras hacia una alcoba con una pequeña cama y sábanas un poco duras. No me importó, era mejor de lo que había imaginado. Cuando Thomas dijo: "si tenemos suerte encontraremos un lugar donde pasar la noche" me resigné a dormir en el suelo, por lo cual, la paqueña camita que hibiera sido totalmente incómoda en cualquier otra circunstancia, ahora me parecía un lecho de rosas.
Me senté en la cama y pensé en lo que pronto vendría. Alguien tocó la puerta, y yo lo dejé pasar. Thomas entró en la habitación y puso mi bolso a un lado de la cama, me miró a los ojos y me dijo:
-Buenas noches.- de nuevo (y sin querer) me hundí en sus pupilas, navegando en el mar de sus ojos. Por un momento me quede mirándolo sin responder, pero justo antes de que se fuera, pude decir:
-Buenas noches Thomas-. Dio media vuelta y sonrió de nuevo, para luego irse.
Tomé mi bolso y me puse un pijama. Tenía tantas preguntas que hacerle a mi príncipe... Pero debía esperar a mañana, tenía demasiado sueño.
El día de hoy había sido el punto de partida de todo lo que estaba por venir, la aventura a penas comenzaba y miles de cosas extrañas, quizás muchas noches sin dormir y millones de miradas que sólo entre Thomas y yo entendíamos tendrían que pasar para que llegáramos a nuestro destino. No pude evitar pensar que pasara lo que pasara, estaría con Thomas. Esta sola idea me reconfortó de una manera impresionante, miré por última vez la habitación y me recosté en el rígido colchón; estaba demasiado cansada para que este pequeño detalle lograra molestarme, así que cerré los ojos, y pronto me quedé dormida...

2 motivos para escribir(::

[M]orrigan dijo...

HOla tienes un blog muy interesante, voy a ver si leo tus capitulos.
Te invito a pasar por mi blog :D http://solosonmisletras.blogspot.com/
Un saludo

Ariusk dijo...

Ah quien sera ese amigo Matt?? no parece malo per tengo las mismas preguntas q Elizabeth!! bueno nena sigo leyendo!! y te felicito de nuevo por lo bien q manejas las palabras!!

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