lunes, 3 de mayo de 2010

Cap. 1 "Intento ser fuerte..."

-“Querido Papá, no te imaginas todo lo que ha ocurrido desde que te marchaste… Todo es ahora muy diferente. La Guerra lo ha cambiado todo, y cuando digo todo, en verdad me refiero a todo. Mamá está todo el tiempo muy nerviosa y no permite ni siquiera que me pasee por la casa. Londres, tampoco es la misma ahora: todos los paisajes y las hermosas flores, la gente, la alegría que solía rodearnos, ya no está. Esto ha sido de verdad terrible, aunque, estoy segura de que no es necesario decírtelo. Seguramente la estas pasando realmente mal… ¡Oh Papa! ¡Cómo te extraño! No te imaginas cuánto… Aguardo con ansias el momento de poder abrazarte de nuevo… ¿No tienes idea de cuando regresas? Si fuera así, ¿enviarás una carta avisándome cuándo? Espero tu respuesta.
Te quiere, Elizabeth.”

Dejé de un lado la hoja y la pluma, rebusqué entre mis cosas un sobre y guardé la valiosa carta. Hacía ya un año desde que mi padre había tenido que irse a luchar a la guerra. Un año… Sin sus caricias, sin siquiera oír una vez su voz… En fin, intenté no pensar mucho en ello, pues no quería deprimirme. Debía ser fuerte para mi madre. Debía estar ahí para ella cuando me necesitara. Sé que debería ser al revés, ella debería preocuparse por no estar triste para mi, pero tantas cosas le habían ocurrido desde que llegó la carta donde se nos informó la muerte de mi hermano mayor que también había ido a pelear, que en ese momento no me importaba lo que debía ser, si no, como dije antes, estar ahí para ella.
Cuando llegó esa carta, la vida dio un giro brusco e inesperado, pues, el había ido para evitar que tuviera que ir mi padre, que estaba ya mayor para luchar. Debía ir a la guerra un hombre por cada familia inglesa del país; y valientemente, mi hermano se marcho sin dudarlo un segundo, sin mirar atras... Al morir el susodicho, mi padre se enlistó en el ejército; porque, aunque ya no era necesario que se marchara, quería luchar, ayudar a detener esta horrible guerra, para que la muerte de mi hermano, su primogénito, no hubiera sido en vano. Desde que papá se fue, la salud de mi madre empezó a deteriorarse. Eran tantas cosas en tan poco tiempo…
Yo era la única familia que le quedaba ahora. Y ella me necesitaba fuerte. Aunque yo sólo fuera una niña de dieciséis años que, en circunstancias normales, no debía tener más preocupaciones que aprobar en la escuela, ahora me encontraba ante una difícil situación: la separación de mi familia. Mi hermano había sido mientras estaba vivo, mi mejor amigo. Pero el ya no estaba… Mi padre siempre fue mi soporte, mi inspiración, mi razón para continuar… Pero el estaba lejos. Mi madre, en cambio, era más bien mi confidente, mi modelo a seguir. Yo quería ser un día como ella, y la verdad era que el parecido entre nosotras era bastante notable. No sólo en lo personal, sino que también nos parecíamos mucho físicamente. Ambas teníamos una hermosa cabellera dorada llena de rizos y unos enormes ojos verdes que parecían un par de esmeraldas. En cuanto a lo interior, las dos éramos tímidas, pero no lo suficiente para dejar de hacer valer nuestros derechos, también éramos honestas e indudablemente tercas… Su nombre era Elizabeth, yo también me llamaba así. Era una especie de tradición familiar, mi abuela también tenía ese nombre.
De pronto, la puerta de mi habitación se abrió provocando un ruido que me hizo salir del mar de mis pensamientos. Era mi madre, con esa sonrisa forzada que tenía ya desde hace tiempo.
-¿Tienes hambre, hija? -preguntó cariñosa- Creo que aún queda algo de comer en la alacena.
-No gracias, mamá. No tengo hambre- Esa había sido mi respuesta a esa pregunta desde hacía dos días, y ella notó algo en el tono de mi voz al decir esto que quizás despertó sus instintos maternos, pues se sentó a mi lado y habló con voz suave:
-Elizabeth, tienes que comer, no te puedes matar así de hambre. ¿Qué te ocurre últimamente hija? Tus ojos no tienen ese brillo que tanto te caracteriza. ¿Qué diría tu padre si viera a “la niña de sus ojos” tan triste?- Sonrió, y la chispa que brotaba de sus ojos (iguales a los míos) cada vez que hablaba de mi padre le iluminó el semblante- Vamos, sonríe.- Yo traté de animarme, mi plan de ser fuerte y estar ahí para ella no estaba funcionando como me hubiera gustado los últimos días.
La mire con cariño, trate de erguirme y una bien fingida sonrisa curvó mis labios. Le tomé la mano y mirándola lo más sinceramente que pude, le dije:
-Tienes razón, mamá. Es sólo que en estos días he recordado mucho a mi padre; pero te aseguro que estoy bien. ¡Vamos! Bajemos a la cocina y comamos juntas.- Ella no pareció darse cuenta de que tan sólo intentaba animarla, pues se puso en seguida muy contenta y bajamos juntas y tomadas de la mano a la planta baja.
Ya en la cocina comenzamos a hablar, hablamos realmente mucho ese día. Hacía tiempo ya desde la última vez que conversamos tanto.
Comenzamos a recordar a mi hermano y todos los momentos que vivimos juntos. También, pensábamos en mi padre y recordábamos todas esas ocasiones en que nos hizo reír. Para ser sinceros, estábamos recordando los momentos en que éramos felices, cuando todo estaba bien, cuando no había guerra, cuando estabamos todos juntos...
Intenté enjuagarme los ojos sin que mi madre notara las lágrimas que corrían por mis mejillas, pero me conocía demasiado bien.
-No está mal llorar Elizabeth, es la única forma que tenemos de expresar realmente lo que sentimos, todos lloramos a veces.- dijo mi madre intentando no llorar conmigo.
Después de este breve suceso que casi había logrado por completo destruir mis planes de "intentar ser fuerte", continuamos hablando y, algunas veces, lloramos juntas. En ese momento me di cuenta que esta bien llorar a veces, que uno no puede intentar ser de roca y guardar bajo llave todo lo que sentimos, pues eso poco a poco nos iba comiendo por dentro, nos iba enfermando; aunque si soy sincera; me di cuenta que no expresar lo que se siente te enferma, mucho después, quizás, demasiado después...

11 motivos para escribir(::

Gabriel dijo...

(=

Paola(: dijo...

(: t amo niña rara! eres una genio<3! ya comente otra vez no lo borres :D

Mary(: dijo...

Jajaja gracias por comentar:) no lo habia borradoo es que cuando intente modificar algo le di donde no era y borre toda la entrada -.- xD! Pero valio la pena, ahora esta más lindo :D

Paola(: dijo...

jajajaja rara $: <3

Samir dijo...

oKK!! Nadamass el primer capittuuloo me encantoo

VaneG.. dijo...

Hahah paoo, soy vanee la amiga de ruth te acuerdas de mi apestosaa JAJAJAJAJA :') amo tu blog, visita el mio www.todos-pensamos-diferente.blogspot.com

te amoo :)

Ariusk dijo...

Hola nena pues como te dije me paso por aqui jeje me gusto mucho me parece una historia triste la aq envuelve a Elizabeth me gustaria saber en q espocan estan exactamente!! Bueno nena me paso al siguiente saludos!!

Monik dijo...

hola!! acabab de leer este capi y dejame decirte que me gusto mucho!! Y tambien me conmovio muxo XD!

Lulee dijo...

Hola!! esta increible la historia1 escribes fantastico

Solo me faltan leer 38 :P

Feliz Día

Ricardo dijo...

Hola Mary! Muy interesante la verdad... faltan algunos acentos, y hay algunos errores de coherencia, pero tienes muy buen material...

Espero poder leer el resto, aunque quisiera conversar contigo antes.

Saludos!

Punkie dijo...

Valla! Esta historia promete mucho, saludos mi querida Mary! :D

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