miércoles, 5 de mayo de 2010

Cap. 5 "Todo terminó"

Al día siguiente, a petición de mi madre, tuve que levantarme temprano a enviar la carta a la tía Lynette; a pesar del riesgo que suponía cruzar el umbral de mi casa en plena guerra.
Volví a casa sin un sólo rasguño superficial, pero mi corazón estaba destrozado. Sentía que una aplastante oscuridad de adueñaba de mi y yo no podía hacer absolutamente nada al respecto. En cuanto a mi madre, no mejoro en lo más mínimo. Cada día se le veía más frágil; y yo estaba sumamente frustrada ya que no podía ayudarla hiciese lo que hiciese e intentase lo que intentase. Trataba de leerle en voz baja por las noches, para que por lo menos se sintiera feliz, tranquila. Pero ya nada funcionaba con ella; lo único que al notarlo me sorprendió de verdad fue que a sus ojos no los había abandonado aquella vivacidad familiar e incomprencible al mismo tiempo.
Intentaba que ella no me viera llorar, que no supiera lo desesperada que me sentía para que así ella no tuviera que cargar con su sufrimiento (que ya era bastante) y con el mío. De repente el mes de agosto había llegado, y con él la respuesta de la carta a la tía Lynette. Había pasado casi un mes y medio desde que la había enviado -yo tenía la esperanza de que no quisiera contestar-. Cuendo encontré el sobre en el felpudo de la puerta principal me dio un vuelco el corazón; pues imaginé que sería la respuesta de mi padre y corrí para leer el contenido de la carta. Me llevé una de las decepsiones más grandes que había sentido cuando me di cuenta de que el remitente de la carta no decía: Nicholas Donovan sino Lynette, sólo Lynette. No había colocado su apellido, pero inmediatamente supe que se trataba de mi "tía". Leí:

"Querida Elizabeth,
Realmente me tiene muy triste que estes tan enferma, tuve que asimilarlo antes de responder, por eso tardé tanto. ¡Oh mi querida niña! Que horrible pesadilla te ha tocado vivir... Con gusto acogeré a tu pequeña hija en mi hogar y la trataré como a una hija propia. Vivirá aquí el tiempo que sea necesario, por eso no te preocupes. Mañana mismo ordenaré a uno de mis sirvientes que le prepare una habitación para estar preparada para su llegada, aunque guardo la esperanza de que no tenga que venir aquí y que tú te mejores pronto.
En cuanto a cómo debe ella venir a mi casa, en otro papel adjunté mi dirección y algunas instrucciones que facilitarán su llegada. Espero realmente que mejores mi niña...
Besos, Lynette"

Para mis adentros pensé: "Esta tal Lynette ha de tener mucho dinero para tener sirvientes incluso en tiempos de guerra. Y digo siervienteS porque en la carta había puesto uno de ellos" ¿Como sería aquel lugar? ¿Habría demasiadas normas? ¿Podría yo divertirme?Un millón de pensamientos como este cruzaron mi mente en tan sólo segundos. Subí lentamente las escaleras para informarle a mi madre que la "tía Lynette" había enviado una carta. Pareció muy aliviada cuando le leí la respuesta afirmativa de mi tía a que me quedara a vivir con ella. Ese extraño brillo en sus ojos se acrecentó. Aquel día su salud se fue en picada. Quizás fuera que sólo estaba esperando la respuesta de mi tía para dejar que su enfermedad se la llevara al otro mundo; pues esa noche, esa terrible noche que vivirá en mi memoria hasta el día de mi muerte mi madre falleció...
Por lo menos sabía que no había sufrido en lo absoluto, pues yo me fui a dormir y al día siguiente me levante para prepararle el desayuno. Cuando entré en su habitación su semblante estaba tranquilo y ella estaba inmóvil y fría.
Me sorprendí mucho cuando al darme cuenta que estaba muerta no me desesperé como había imaginado que me desesperaría; más bien me sentí feliz por ella pues ahora estaba con mi hermano y el dolor ya no la seguiría atormentando. Derramé tan sólo unas cuantas lágrimas, y no quise abandonar mi casa hasta una semana después de su muerte. Envié la carta a la tía Lynette informandole de la muerte de mi madre y que me pondría en camino a París en un par de días. No tomé muchas de mis pertenencias, sólo lo escencial pues no quería ir muy cargada. Estaba esperando la respuesta de mi tía para poder partir, pero cuando llegó porfin, fue cuando realmente asimilé que mi madre había muerto, que abandonaría mi hogar, que viviría con alguien a quien ni siquiera conozco, que mi padre quizás no volviera y que seguramente, en Paris, sufriría...
No había sentido nada hasta ese momento, pero aquel día sentí que caía por un abismo y que esa misma oscuridad aplastante que había sentido un tiempo atrás llenaba mi cuerpo y recorría mis venas dejando una extraña sensación en la boca del estómago. Lloré demasiado ese día, lloré hasta que no me quedaron lágrimas. Esa extraña oscuridad no abandonaba mi cuerpo y poco a poco tuve que ir acostumbrandome a ella. Sentí que en aquel momento todo había terminado, que ya no me quedaba nada, que estaba de mi cuenta. Fue una sensación horrible que jamás olvidaré y en mi mente solo cabía una frase: "Todo terminó"

1 motivos para escribir(::

Ariusk dijo...

Ahhhh q duro ya me habia hecho a la idea que su madre moriria pero es doloroso en verdad q si!! pobre espero de corazón q su padre no este muerto!! q la tia Lynette no sea mala de verdad q no!! sigo leyendo!!

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